martes, 19 de enero de 2010

Desde la última planta del edificio, desde la ventana, el hombre observa, ahora por fin con el silencio del trabajo realizado, el universo. Lo contempla como un orden cósmico que por fin tiene sentido, un orden. El orden. Cada sonido sale desde donde tiene que salir y llega hasta donde tiene que llegar. Cada luz es emitida justo desde el momento exacto y con la velocidad que debería y de hecho tiene llega hacia su destino prefijado. Ahora todo funciona. Ahora todo está en su sitio. “Debería de ser así siempre, de noche, y la ciudad dormida”. Experimenta la misma calma y la paz que el encargado que vigila que las maquinas funcionen.

Mira el reloj, quedan aún horas para terminar el trabajo. Pero la paciencia también forma parte de todo esto. Aún queda todo el transcurso del relato para acabar del todo, pero eso no será hasta la última parte. Entonces, el hombre volvera a actuar. Y hasta que llegué ese momento, se recuesta en el sillón de cuero, y espera.

6 comentarios:

Andrea dijo...

Muy bueno Pepe. ¿Cómo te va todo? Oye, iré a París del 8 al 13 de abril. Aún queda, pero... algo hay que hacer!

Besito

J dijo...

Ey!

Muchas gracias. Por aquí va muy bien. Como ya dije me ofrezco de guia turistico y traductor!

Creo que tienes mi numero no?

HuelgaDeLatidos dijo...

Me gusta
este nuevo
descubrimiento
en el mundo bloguero

blackholesinmymind dijo...

Interesante, dios existe?

Cucaracha homicida dijo...

Ay, ay... el jueves saldré del agujero negro examentil y tendré horas muertas para emplear -espero- por aquí. En cuanto al orden... en fín, determinismo de domingo por la tarde :)

Anónimo dijo...

Tonto el que lo lea.
jajajaXDtk4ever