domingo, 9 de mayo de 2010

VI

El hombre, al desnudo, sentado, mirándose al espejo, sin ningún tipo de maquillaje, por primera vez desde que empezase la carrera. Le resulta sorprendente haber llegado hasta donde está, y sabe que nunca habría llegado sin ayuda.

Ahora sin maquillaje, frente al espejo, frente a sus arrugas, frente a la cicatriz infantil y a la cana oculta, piensa. No debería de estar pensando, pero efectivamente así lo hace. Y no piensa en el objetivo, no piensa en la finalidad, no calcula estrategia ninguna ni repasa las palabras que el mundo escuchará, palabras que hace suyas cada vez que habla, cada vez que las interpreta. Lo que está haciendo es mirarse en ropa interior, en el silencio de la habitación frente al espejo, sobrepasado completamente por los acontecimientos y por la circunstancia. Y no le gusta lo que vé, por eso como un niño en mitad de la noche, llama a su maquilladora.

-¿Qué pasa? ¿Qué haces? Quedan 15 minutos y todavía no estás vestido
-Por eso te he llamado. Necesito que....
-Espere. ¡Charlotte!¡Charlotte! ¡Ven aquí enseguida!, necesitamos otra ropa interior, esta es ridícula, ¡date prisa! Tranquilo, ya verás como en 10 minutos parecerás otro.

Entonces , desde el fono de la habitación, aparece un tipo con injertos capilares en la cabeza, y con un impoluto traje negro que contrastaba con el blanco brillante de su “iphone”. Sonríe, y pasea con lentitud mientras revisa los papeles. Entra en la sala, deja los papeles sobre la mesa, y posa sus manos sobre los hombros del hombre.

-Campeón, este es el último debate. Las encuetas del times marcan que en las elecciones arrasarás sin ninguna duda, pero no podemos permitirnos ninguna bajada de defensas. No se trata de ganar, se trata de humillar.
-Ajá
-Por eso quiero que recuerdes todo lo que hemos hecho durante la campaña. Quiero los gestos, quiero las palabras, quiero que saques a ese tú tan genial ¿entendido?
-Ajá
-Aquí tienes el discurso. Recuerda, las palabras en negrita son las que tienes que enfatizar más. Como hemos visto que tu popularidad ha crecido entre las mujeres de entre 50-75 años del medio Oeste, te hemos escrito esto de aquí. 4 tonterías, ya sabes, para que las seduzcas.
-Ajá
-Me gusta este olor ¿colonia nueva? ¿como se llama?
-No lo sé...- y entonces, vuelve a perderse en si mismo en el espejo-.
-Bueno, en cinco minutos sales a la arena. ¿Estás preparado?
-No lo sé. ¿Estoy preparado?
-Si. Estás preparado- le dice dándole un par de golpes en la espalda- Estás muy preparado.

4 comentarios:

LautréamontAutorreferencial dijo...

Me recuerda -se narcisismo ai- a un relato escrito por mí hace tiempo bajo el título "Arcana Imperii"; por la ropa interior, el espejo y la crítica política subyacente.

Pero este es más breve, y eso siempre es un punto a favor.

F. Belanov dijo...

Un pequeño y perfecto relato. Felicitaciones, monsieur P.

Paladin_de_Godard dijo...

Dijo el maestro

"el arte destruirá la política, o la política destruirá al arte"

Pero al final será la publicidad quien acabe con todos nosotros.

Digo yo

capullita de alhelí dijo...

Pues sí senyor, me parece una muy bien lograda crítica al marketing político. Y con calzoncillos de por medio, qué más se puede pedir!

por cierto, la publicidad también es arte, no? :P

besicos y tulipanes para todos