miércoles, 21 de octubre de 2009

Segunda llamada

"Cuando un hombre, por causa de su aspereza natural, pretende retener lo que, siendo superfluo para él, es necesario para los demás, y, debido a la terquedad de sus pasiones, no puede corregirse, habrá de ser expulsado de la sociedad por constituir un peligro para ella."

Thomas Hobbes


Suena el teléfono suena desde el interior del establecimiento. El empleado es perezoso y está fuera, a pocos pasos de la puerta, por lo que alcanza a escuchar el timbre. A regañadientes, suelta el cigarrillo y en cuatro grandes zancadas -tan grandes como sus estrechos pantalones se lo permiten- se apodera del aparato.

-Videoteca Amargord, dígame.
-Si... eh, hola -balbucea una voz- sí, mira, que soy el del otro día, el de la película esa de Tarragona de los alemanes.
-¿Cómo? ¿Perdona?
-Que el martes pasado me llevé una película.
-¿Aham, hay algún problema?
-Bueno, por mi parte no, vaya -rie nervioso- el caso es que tengo dos días de retraso.
-En ese caso-dice el empleado sin cambiar a un tono más severo- deberías de traerlo lo antes posible.
-Ya pero... esque no va a poder ser, resulta que he salido de viaje y no volveré hasta la semana que viene.
-Entonces deberás abonar la consiguiente multa.
-Oh, vaya, pero si la película es un tostón.
-Eso no tiene nada que ver. Mira... ¿te llamas..?
-Pedro, por Pedro tiene que salir mi ficha.
-Vamos a ver, te voy a poner un tope de 5€ por el retraso, pero tráemela en cuanto puedas.
-¿5 pavos, encima que te llamo? Joder con la política interna, ¿pero creeís que mucha gente os iba a alquilar un bodrio como este?
-Las normas son así para todos, Pedro.
-Pues que os jodan, ya os tiraré la cinta por el buzón y no volveré nunca más. Habeís perdido uno de los pocos clientes. Puta secta de enteradillos, seguro que teneís una tapadera en el videoclub.
-Es una videoteca -comenta antes de colgar, algo divertido, el dependiente.

Mientras, en el establecimiento ha entrado una pareja. Les observa curiosear en la sección de cine Europeo, ella lleva un pañuelo palestino con lentejuelas. Jodido pueblo, piensa el receloso empleado. Procura recordar a qué película se referia el cliente del teléfono y recuerda haberla adquirido en uno de esos lotes que las cadenas de Televisión subastan, más que nada para rellenar la vacía sección de cine alemán. Recuerda que El Jefe le había mandado allí. Probablemente sí fuese basura, concluye. Acto seguido, apunta una cruz roja en el borde superior de la ficha del cliente y dibuja bigote y cuernos sobre la fotocopia de su DNI.

Tras un par de minutos el empleado, fastidiado por no poder salir a fumar enseguida, decide acabar con la pareja y se decide a cortar por lo sano.

-¿Qué buscaís? -pregunta el joven subalterno de la videoteca con sonrisa del gato de Chesire en ristre.
-No sabemos exactamente... ¿Qué teneís de cine alemán? -replica el chico.
-Huy, os recomendaría una estupenda pero se la acaban de llevar. ¿Conoceís a Werner Herzog?
-No, no, películas raras no - espeta ella- ¿Por qué no cogemos alguna del Woody Allen?
-Sí, -acepta el chico- ¿teneís la de Annie Hall o la Tapadera?
-Annie Hall es horrible, no la tenemos. Y... ehm, La Tapadera no me suena, ¿estaís seguro que es suya? -de repente suena el teléfono fijo de nuevo- Será mejor que os largueís, ya es tarde voy a cerrar enseguida.

A pesar de los reproches de la pareja, el ahora eficiente asalariado del negocio logra sacar a los inoportunos clientes, cierra la llave tras ellos y corre la cortina. El teléfono no ha dejado de sonar. Vuelve al mostrador y lo descuelga.
-Ábrelo ahora.

El empleado de los cinco epítetos se dirige a la colección de cine europeo del aparador empotrado donde se exponen las películas, aparta el par de carátulas del Werner Herzog de los 70 que nadie, insisto, nadie toca nunca y deja descubierta una manilla.
La manilla, al estirarse, abre una compuerta por la cual sale un reguero de pequeñas mujeres en silencio: tailandesas, chinas, camboyanas... hasta 23 de ellas. Como cada día, al final de la fila aparece el supervisor del pequeño taller.
-¿Cómo ha ido hoy? -pregunta este último.
-Bien, bien, pero empiezo a tener paranoias con esto de la Tapadera.



4 comentarios:

Cucaracha Amarilla dijo...

Pero que bueno joder, pero que bueno. Al principio casi me rio en voz alta. Tiene de todo, drama, suspense y comedia. Es el fin de los generos, y el principio de algo mejor.

¡Bravo, bravo, bravo!

Lautréamont dijo...

Jajaja...

En fin. Perfecto.

Cucaracha homicida dijo...

¡Dedicado al underground, que no nos cobra los retrasos!

Cucaracha Amarilla dijo...

Tio, dale una copia firmada. Seguro que le hará ilusion.

Y le dices de mi parte que se vuelva a meter en la ciudad de silvia por el culo. ¡Vaya mierda!